Solar Impulse – Diseñando el futuro

Por primera vez en la historia de la aviación, una aeronave que utiliza exclusivamente energía solar, realiza un vuelo de más de 26 horas. La energía del sol, acumulada en las baterías durante el día, permite al Solar Impulse continuar el vuelo durante la noche.

El proyecto Solar impulse comenzó en 2004, con un presupuesto de cuarenta millones de euros y el objetivo de mostrar el potencial de las energías renovables en el sector de la aviación. Hoy, seis años más tarde, Bertrand Piccard, impulsor y director del proyecto con la colaboración de Altran, líder europeo en consultoría de innovación e ingeniero socio de Solar Impulse, ha hecho posible uno de los mayores retos de la aviación.

El aeroplano, de 64 metros de envergadura y 1,6 toneladas de peso, alcanzó una velocidad máxima de 126 kilómetros por hora y una altura de más de ocho mil metros, gracias a las casi 12.000 células fotovoltaicas instaladas en las alas del avión.

Diseñando el futuro



El piloto, André Borschberg, y co-fundador del Proyecto Solar Impulse, nada más abandonar la cabina del HB-SIA Solar Impulse, declaró: "Acabo de volar 26 horas sin usar una gota de combustible y sin emitir contaminación alguna. Soy piloto desde hace 40 años, pero este vuelo ha sido el más increíble de mi vida: sentado frente a los controles veía como las baterías se cargaban gracias al sol. Al ser la primera vez que volábamos sin luz solar no sabíamos si el avión se mantendría en vuelo toda la noche como estaba previsto. Sin duda, el momento más crítico fueron las horas anteriores al amanecer, pero al ver asomarse el sol me invadió la alegría: el nivel de carga de las baterías volvía a subir gracias a la energía que captaban los paneles solares".

El próximo reto del Solar Impulse es cruzar el Atlántico para posteriormente dar la vuelta al mundo, con el que será el avión definitivo.

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