Nuria Espert

Retrato de la actriz Nuria Espert
FASCINADORA ESPERT

Mi adoración por Nuria Espert se remonta a una fascinadora Medea de los años cincuenta, cuando ella era una fuerza insólita de la naturaleza desatada en la realidad gris de aquella Barcelona. Su imagen invade ciudades, museos, libros, viajes compartidos. Es la actriz que enamora y la amiga que obsequia con mil recuerdos de belleza inmarchitable.

La he visto montar sobre la nada toda una representación en Londres cuando el decorado llegó tarde y mandó esperar a un público de lo más selecto -incluida una princesa real- durante una eterna hora y media en que se dedicó a poner luces. Lo cual no evitó que diese, entre furia y nervios, la más inolvidable Yerma de su vida. Y la he visto dejando pasar las horas perezosas de Assuan, junto al Nilo, llorando con los desmanes de una novela poco inmortal. La he visto con máscara y sin ella, furia del averno y criatura desvalida. Y para que estas líneas no deriven hacia la cursilería, mejor acabar con las palabras que el príncipe Hamlet debió pronunciar pensando en Nuria: “Le adjudicaron cualidades de riqueza y rareza tan absolutamente únicas que para hablar de ella con dicción verídica sólo se encontrará parecido en su propio espejo. Y cualquiera que se empeñe en imitarla solamente será su sombra”.

Texto: Terenci Moix.   Imagen: Fernando Marsá y Paz Cogollor.

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1 Respuesta

  1. Alberto
    Muy buenoooo!!!!!