La caída de Hosni Mubarak desata la euforia en Egipto

A pesar de los intentos de las autoridades por detener las protestas, la revolución pacífica iniciada por los jóvenes egipcios hace tres semanas ha terminado colapsando el régimen del ya ex-presidente Hosni Mubarak.

Los egipcios celebran la caída del régimen de Hosni Mubarak

Mubarak, que "se jubila" con una fortuna estimada en 30.000 millones de dólares, cuenta con el dudoso honor de haber convertido a Egipto en el primer país del mundo que bloqueó deliberadamente el acceso a Internet a sus 16 millones de internautas, obligando a las operadoras Link Egypt, Vodafone-Raya, Telecom-Egypt y Etisalat Misr a cerrar el acceso a la Red. Facebook y Twitter fueron utilizadas para coordinar las movilizaciones y evitar la censura que el régimen ha ejercido durante los últimos treinta años.

Con el bloqueo de Internet y la suspensión de los servicios de telefonía, se intentó romper el principal sistema de comunicación utilizado por el movimiento opositor. La suspensión total de Internet ha superado, con mucho, la censura a la que se somete a la Red en países como Irán o China, donde se mantiene un estricto control sobre los contenidos. El régimen de Hosni Mubarak ha mantenido hasta el final el estado de excepción instaurado en 1981, con la institucionalización de la tortura y la violación sistemática de los derechos humanos. Una dictadura que, por otro lado, contó con el pleno apoyo de las potencias occidentales; baste recordar que el partido de Mubarak, como el de Ben Alí en Túnez, pertenecían a la Internacional Socialista hasta que, de forma vergonzante, fueron expulsados de la organización: el partido de Ben Alí, cuando el dirigente tunecino ya había abandonado el país, y el partido de Mubarak la semana pasada, menos de diez días antes de la caída del régimen.

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